Arxiu de la categoria: General

Declaració d’Izquierda Castellana davant les mocions reivindicant l’autonomia del País Leonés.

Declaración de IzCa ante las mociones aprobadas por el Ayuntamiento de León y otros municipios de la provincia reivindicando la autonomía del País Leonés.
reivindicació de l’autonomia en 1978

Lo primero que tenemos que decir es que esta situación es una expresión más de la crisis del Régimen de las Autonomías basado en la Constitución del 78, que como se viene evidenciando en diversas cuestiones no ha servido en absoluto para resolver la problemática de la organización territorial de los pueblos del Estado español. En coherencia con esta reflexión, desde IzCa consideramos que lo que se necesita es un replanteamiento global de esta problemática, sobre la filosofía política de la confederación de pueblos y, por tanto, la necesidad de abrir un auténtico Proceso Constituyente, cosa que no ocurrió en el llamado proceso de Transición.
En segundo lugar, queremos expresar nuestra consideración de que la moción aprobada en el Ayuntamiento de León tiene legitimidad de inicio. En ese sentido, animamos a los que han promovido esa moción a que demanden la realización de una consulta democrática a la ciudadanía del conjunto de la provincia de León. Desde IzCa consideramos que cualquier decisión política ha de ser tomada democráticamente por el sujeto afectado por esa decisión. Una vez aclaradas estas cuestiones de principios, queremos manifestar también que tenemos muchas dudas de que la mayoría de la población de León comparta el sentido de la moción aprobada en el Ayuntamiento de esa capital el 27 de diciembre, y mucho menos en las provincias de Zamora y Salamanca. Ello no debe ser impedimento para que tal consulta se pueda realizar si hay una demanda significativa para ello.
En tercer lugar, queremos recordar que la involución demográfica y socioeconómica de las provincias de la Comunidad de Castilla y León no afecta solamente a León, Zamora y Salamanca, sino que desgraciadamente es un problema común en el resto de provincias de la Autonomía, tal como es el caso de Ávila, Palencia, Segovia y Soria de manera muy similar, y también Burgos y Valladolid aunque en menor medida. De hecho, seis de las diez provincias del Estado que más población han perdido en los últimos años se encuadran en Castilla y León. Este fenómeno de pérdida de población afecta también al conjunto de capitales de las provincias de la Comunidad. Para documentar tal cuestión incorporamos el gráfico elaborado por El Mundo de Castilla y León según fuentes del INE y un anexo con más datos de interés al final de esta declaración.

La Autonomía de Castilla y León -de manera similar ocurre en Castilla la Mancha- no solo no ha supuesto un elemento de impulso al desarrollo común ni de las diferentes provincias que la componen, sino que ha condicionado un agravamiento en el deterioro de los indicadores demográficos, socioeconómicos, etc. La Autonomía pluriprovincial castellano y leonesa es desde luego un problema para las provincias del Antiguo Reino de León, pero lo es en similar medida para las provincias de origen castellano. La constitución, por tanto, de una autonomía pluriprovincial con las tres provincias del Antiguo Reino de León que se reivindica en la moción, no solo no resolvería el problema sino que lo agudizaría al crear una nueva superestructura política que habría que pagar con recursos públicos. En cualquier caso, el único territorio que potencialmente se podría ver beneficiado sería la ciudad de León, ni tan siquiera el conjunto de la provincia, por la ubicación en esa ciudad que toda la burocracia asociada a la constitución de un ente autonómico.

En los territorios correspondientes con los antiguos reinos que conformaron la Corona de Castilla en la Península se ha venido forjando una larga tradición de identificación con la provincia. La articulación de la administración territorial desde hace siglos ha recaído sobre esta y, sin menoscabo de otras demarcaciones como las comarcas, la respuesta a esta crisis debería buscarse en ella. Lo que tendría que desaparecer en su totalidad, y no duplicarse, es el Régimen Autonómico de Castilla y León, siendo sustituido por las Diputaciones Provinciales, por supuesto modernizadas y democratizadas, tomando como ejemplo las Diputaciones Forales, que serán seguramente las administraciones más eficientes y eficaces entre todas las existentes en el Estado español. Una Diputación elegida democráticamente por distritos provinciales y con las mayores competencias en sus manos, competencias que actualmente recaen en las Autonomías, sí sería un instrumento de gran potencia para revertir la tendencia involucionista demográfica y socioeconómica que sufrimos.

Por supuesto, habría que establecer estructuras de coordinación y planificación supraprovinciales para optimizar recursos sanitarios, educativos, investigadores, etc. que incluyera a las dos Castillas, León y por supuesto también a Madrid. Sería de una gran utilidad para el replanteamiento inevitable de la cuestión territorial en el Estado español.

Estamos a las puertas del V Centenario de la Revolución Comunera, en la que León tuvo un papel muy significativo, protagonismo que también ocurrió hace ahora siglo y medio con la firma del Pacto Federal Castellano de 1869, impulsor de la I República. Es un momento histórico muy oportuno para abordar estas cuestiones con reflexiones rigurosas de fondo y de forma.

En cualquier caso nos sorprende la campaña anticastellana que se ha iniciado a raíz de esta moción y de la que se han hecho eco algunos medios de comunicación de ámbito estatal. Castilla, tal como queda reflejado en los datos que aportamos en este editorial y en el anexo correspondiente, es la nación del Estado más perjudicada por la propia construcción de este a través de sus proyectos autonómicos, convirtiéndose en una auténtica colonia interior del capitalismo español. La puesta en marcha no ha hecho sino reforzar ese proceso. No aceptamos que se hagan ese tipo de consideraciones que corresponden con un pueblo expoliador de sus vecinos. Sería un paradójico caso de expoliador empobrecido. Intuimos que detrás de esa campaña hay intereses muy estrechamente relacionados con la actual situación política y el proceso en marcha de acuerdo para formar gobierno con el Neo-Pujolismo.

ANEXO: Despoblación, desigualdad social y marginación política

La Comunidad de Castilla y León es un territorio de una amplísima superficie, más de 100.000km², el mayor territorio de estas características de Europa Occidental. La población absoluta de Castilla y León ha descendido entre 2008 y 2017 en 131.529 habitantes, una caída del 5,14%, lo que supone que la intensidad del descenso demográfico, iniciado en el periodo autonómico desde mediados de la década de los 80 del siglo XX ha visto incrementado su ritmo de caída en la última década. La población de Castilla y León en el año 2017 era de 2.425.801 habitantes. Hay que remontarse hasta el año 1920 para encontrar una cifra de población más baja. Desde 1981 la población ha descendido un 7,1% en el conjunto de Castilla y León, con provincias como Soria, Palencia y Ávila con descensos superiores al 10% y que alcanzan su cota máxima en Zamora con una caída del 20,7%. Las caídas de población se han generalizado y extendido a todas las provincias sin excepción a partir del año 2008. Las dinámicas demográficas que seguían diferentes pautas y ritmos según nos situáramos en áreas rurales, centros comarcales o áreas urbano-industriales, han empezado a tender a la homogenización desde el año 2008. La Comunidad Autónoma en su conjunto se define bajo los parámetros de la despoblación. Y es que, por ejemplo, de las 12 ciudades más pobladas de Castilla y León, esto es, las nueve capitales de provincia más Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Ponferrada, todas han perdido población entre los años 2012 y 2017.

El periodo histórico de la España de las Autonomías ha supuesto para Castilla y León un crecimiento negativo, un descenso de población que tiene una lógica explicación en las migraciones y el movimiento natural, con otra importante derivada como es el envejecimiento de población. Y es que entre 1981 y 2017 la tasa bruta de natalidad (nacimientos por mil habitantes) se ha reducido a la mitad, de 12,11 a 6,38. Ajustando un poco más el indicador de natalidad, la tasa global de fecundidad (nacimientos por 1.000 mujeres) pasa de 53,95 en el año 1981 a caer hasta los 32,05 en el año 2017. Algo que ni tan siquiera está siendo compensado por la tasa bruta de mortalidad que ha aumentado, pasando del 8,75 al 12,15. Unas cifras que guardan estrecha relación con otro de los rasgos fundamentales para entender la realidad demográfica y sus derivadas, el envejecimiento de la población y las elevadas tasas de dependencia. Basta con poner de relieve un dato, el índice de envejecimiento, entendido como la relación porcentual entre la cantidad de personas mayores de 65 años y la cantidad de personas menores de 15 años, se ha triplicado entre 1981 y 2018 pasando del 58,4% a 193,5% en el conjunto de Castilla y León. La tasa de dependencia de población envejecida, relación entre la población de más de 64 años y la población entre 15 y 64 años, también ha aumentado significativamente, pasando del 24 % en 1981 a alcanzar el 40 % en el año 2018, lo que la convierte en la más elevada de todo el Estado. De la misma forma se ha incrementado la proporción de personas mayores de 64 años, que en 1981 es de 14,03 y en 2018 es del 24,9. La edad media ha pasado de 37 a 47 años, pero con una esperanza de vida alta, la segunda mayor de todo el estado con 83,8 años.

El periodo autonómico ha supuesto una profundización de la debilidad demográfica de Castilla y León y un aumento de los desequilibrios regionales respecto a áreas con mayor desarrollo económico, fundamentalmente en relación a Madrid. Fallando estrepitosamente en las dos cuestiones principales que se suponía venía a resolver la España de las Autonomías cuando fue planteada hace cuatro décadas.

El éxodo rural de los años 60 del siglo XX, que supuso el final de la agricultura de subsistencia y la emigración masiva desde el campo a unas ciudades en proceso de crecimiento urbanístico derivada de una intensa industrialización necesitada de mano de obra, supuso un cambio profundo del espacio castellano-leonés, una transformación radical de un escenario inalterado desde hacía siglos. Pero mientras el éxodo rural respondía a unos cambios geográficos y territoriales tangibles, bien plasmados en la realidad vital del campo y la ciudad, la burbuja inmobiliaria y todas sus derivadas territoriales y financieras, con su liberalización de las políticas de suelo, clasificación masiva de suelos urbanizables y construcción desproporcionada de viviendas como mero producto financiero, no respondía ni a una necesidad objetiva ni a una realidad económica. Fue un proceso ficticio diseñado desde los despachos de banqueros, constructores y políticos. Respondía a unos claros intereses económicos e ideológico-políticos, basados en la obtención de crédito-deuda que alimentara e hiciera efectivas las expectativas de negocio privado derivadas de la liberalización masiva del suelo, ejecutadas por parte de los partidos dominantes en las instituciones y administraciones públicas. Un proceso financiero sin base territorial donde el espacio se configuró como paisaje especulativo al margen de las capas mayoritarias de la población.

La despoblación es un grave síntoma, la marginación política y la desigualdad social es la enfermedad que se ceba con las Castillas y León. Las causas de la despoblación en Castilla y León desde mediados del siglo XX son múltiples: históricas, geográficas, sociales, culturales, pero sobre todo son económicas y políticas. Y si bien todos estos factores han intervenido a lo largo de diferentes ciclos históricos, la actual situación debe mucho al periodo conocido como la España de las Autonomías y al papel marginal en lo económico y lo político asignado en ella a los territorios castellanos, tanto en el marco español como en su contexto europeo, que lo han hecho más vulnerable a los efectos de la crisis global de 2008. El final de la llamada crisis demográfica, de la crisis en general, difícilmente se va materializar manteniendo las mismas políticas y los mismos protagonistas que han monopolizado todo el conglomerado de poder dentro de marco autonómico y estatal del actual Régimen. Tampoco dentro del actual modelo territorial y competencial. La realidad urge y los cambios globales en materia política y territorial parecen no solo necesarios sino inevitables.

Por adecuación geográfica, tradición histórica y arraigo en la percepción popular e identitaria, la provincia podría ser una escala territorial efectiva para enfrentar los graves problemas políticos y socioeconómicos en los territorios castellanos, incluida la realidad demográfica y la gestión de la sanidad pública. Articulando la configuración de unas estructuras políticas-administrativas más adecuadas a la gestión del territorio, en cuanto a su dimensión, recursos y competencias, donde la proximidad vaya de la mano de la soberanía.

Los párrafos de este anexo han sido extraídos del artículo “La población en la planificación de la Sanidad Pública de Castilla y León”, del geógrafo Pablo Arroyo, elaborado en verano de 2018.

El 2020 no serà feliç. Article en defensa de la democràcia i contra l’autoritarisme.

Agustí ColominesEl 2020 no serà feliç.

(Cliqueu per a versió en castellà)
Agustí Colomines
Barcelona. Dilluns, 30 de desembre de 2019

 S’acaba el 2019. Un any de commemoracions i d’antagonismes aguts. De malestar global. La història de la humanitat és, per damunt de tot, la història del conflicte, de la pugna social. Entre el 1919 i el 1939, Europa va quedar atrapada en un parèntesi de vint anys en què els extrems van apoderar-se dels governs i dels carrers. L’era dels extrems, en una feliç descripció d’aquell moment feta per l’historiador Eric J. Hobsbawm —ell mateix adherit a una d’aquestes ideologies extremes, el comunisme—, a Espanya va acabar, justament, el 1939 amb la victòria dels partidaris del cop d’estat franquista. El nacionalcatolicisme va dominar Espanya gairebé quatre dècades. El franquisme va ser un règim repressor que, en el cas de les nacionalitats, va ser doblement opressor. Que un munt de bascos, catalans, valencians, illencs o gallecs s’apuntessin al franquisme i actuessin contra la llengua i la cultura pròpies, no nega, de cap manera, que el franquisme no intentés, com va descriure Josep Benet, un veritable genocidi cultural. És que la gran rebuda que els vienesos van fer a la Wehrmacht el matí del 12 de març de 1938 nega que Àustria va ser ocupada per l’Alemanya nazi? Els “rojo-separatistas” que empresonava i afusellava Franco no vivien ni a Madrid ni a Sevilla. Molts catalans van celebrar l’execució del president Companys, com molts austríacs van festejar l’anschluss entre Alemanya i Àustria.

Entre els independentistes hi ha de tot, és clar, però com a moviment, com a manifestació de la voluntat llibertària dels ciutadans, és l’expressió dels temps de conflicte que s’estan vivint arreu

Els que van perpetrar les barbaritats repressives franquistes, el 1978, un cop aprovada la Constitució, seguien al seu lloc. No s’ha jutjat mai ningú pels crims comesos per la dictadura. La transició no va ser tan modèlica com es diu, i encara va ser-ho menys després del 23-F de 1981. Va ser un pacte de silenci horrorós. L’estat democràtic va començar a trontollar llavors, sobretot per la deconstrucció de l’estat autonòmic. L’autonomia havia estat el preu, la reparació històrica, que havien hagut de pagar els franquistes per “reconvertir-se” en demòcrates. Era un preu rebaixat perquè, comptat i debatut, la generalització de les autonomies pretenia diluir les nacionalitats existents i perquè els franquistes majoritàriament es van quedar amb el control de l’estat a canvi de “compartir” de tant en tant el govern amb l’oposició. 22 anys de governs del PSOE i 20 d’UCD i el PP. Ja està tot dit. Els joves nacionalistes del PSOE que esmentava el New York Times el 1982 avui ja són avis i són més nacionalistes espanyols que abans, per damunt fins i tot d’una suposada tendència esquerrana, malgrat que alguns dirigents d’ERC vulguin obviar-ho. Joan Lluhí i Vallescà i Lluís Companys ja van cometre el mateix error el 1934, amb la complicitat, curiosament, de Josep Dencàs i la colla de radicals d’Estat Català. Els socialistes espanyols no han estat mai de fiar i, a més, quan han anat mal dades n’han culpat als nacionalistes catalans o bascos. És possible que aquest 2020 es repeteixi la història i que, com assenyalava el gran barbut, sigui en forma de farsa. L’atracció pel poder és més forta que la voluntat transformadora d’alguns dels joves polítics d’avui dia.

El Tractat de Versalles del 1919, que va ser el preludi de la gran guerra que va destruir Europa del 1939 al 1945, va néixer mort, malgrat el esforços del president Woodrow Wilson i la formació de la Societat de Nacions. La croada per la humanitat que propugnava aquell president intel·lectual va quedar en no res. Al cap de dues dècades, el 1939, va esclatar una guerra que duraria sis anys durant la qual els nazis van perpetrar el Gran Crim, l’Holocaust, l’abast mortífer del qual només es pot comparar amb el gulag i les purgues estalinistes. Els extrems totalitaris sempre han estat aduladors de la mort. Destrueixen tot el que no poden controlar. Ho feien als anys 30 i ho fan ara, a petita escala, sense el dramatisme dels canons destruint ciutats europees. Amb la repressió policial ja fan. Ni Europa ni el món encara no s’han recuperat d’aquell sotrac bèl·lic. El somni europeu, que va néixer per superar la filosofia venjativa de Versalles, viu una crisi profunda degut al ressorgiment del nacionalisme estatista i a la destrucció de l’estat keynesià. A la Gran Bretanya és on es nota més, atès que la integració europea és només econòmica i encara gràcies. Més aviat és monetària, amb tots els inconvenients que suposa un model coix políticament i, sobretot, culturalment.

 El capitalisme a la xinesa –lliure mercat combinat amb la dictadura– és l’epidèmia que està matant la democràcia. És l’aspiració de molts governs “occidentals”

El 2020, que serà any de traspàs, començarà amb tots els deures per fer. La contestació popular als abusos de poder cada vegada és més violenta perquè la insensibilitat democràtica governamental és cada cop més evident. A tot el món la pugna torna a ser entre els demòcrates i els autòcrates. Entre els llibertaris i els autoritaris. L’esquerra clàssica, que als anys trenta dirigia els moviments populars, avui forma part del sistema, insensible socialment, fins al punt, com ha fet el PSOE, d’utilitzar la pujada de les pensions per assegurar-se el poder. Fins i tot els hereus del 15-M, un cop barallats i dividits, han tornat a la lògica del PCE i estan decidits a apuntalar el Règim del 78 perquè no tenen alternativa. L’independentisme, en canvi, té l’alternativa de crear un marc polític nou, separat d’Espanya, que sigui realment reformista. Entre els independentistes hi ha de tot, és clar, però com a moviment, com a manifestació de la voluntat llibertària dels ciutadans, és l’expressió dels temps de conflicte que s’estan vivint arreu. El malestar és global, perquè les desigualtats, les estafes, la corrupció i la dominació antidemocràtica s’han estès com la pesta. El capitalisme a la xinesa –lliure mercat combinat amb la dictadura– és l’epidèmia que està matant la democràcia. És l’aspiració de molts governs “occidentals”. Els anys 20 del segle XXI no seran tan feliços com van ser-ho els del segle XX. A Catalunya tampoc no van ser-ho gaire. La historiografia els anomena els anys del pistolerisme i no van ser pas feliços. La història és global, però la perspectiva només pot ser nacional si es vol entendre alguna cosa del que passa als carrers de sota casa. A Catalunya, la república dels somiadors és, com ja va passar a Baviera el 1918, la manifestació d’un pacifisme radical que reclama que la democràcia funcioni per dirimir els conflictes i per decidir el futur. No serà fàcil, ja que s’oposa a l’obscurantisme espanyolista. És una utopia? Potser sí, però el món només avança quan algú sap imaginar què vindrà i s’exposa al risc de defensar la llibertat.

Resultats de les darreres eleccions i els requisits per a la constitució de grups parlamentaris al Congrés de la metròpoli.

TITULO II. De los Grupos Parlamentarios

Artículo 23
1. Los Diputados, en número no inferior a quince, podrán constituirse en Grupo Parlamentario. Podrán también constituirse en Grupo Parlamentario los Diputados de una o varias formaciones políticas que, aun sin reunir dicho mínimo, hubieren obtenido un número de escaños no inferior a cinco y, al menos, el quince por ciento de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura o el cinco por ciento de los emitidos en el conjunto de la Nación.
2. En ningún caso pueden constituir Grupo Parlamentario separado Diputados que pertenezcan a un mismo partido. Tampoco podrán formar Grupo Parlamentario separado los Diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado.

Sobre el caràcter europeu de República Valenciana /Partit Valencianiste Europeu.

A preguntes d’ANNA notícies sobre el caràcter europeu del partit República Valenciana / Partit Valencianiste Europeu i sobre el  posicionament respecte a la Unió Europea, fetes a Víctor Baeta, representant de RV/PVE, ens ha manifestat el següent:
– RV/PVE en cap lloc dels estatuts es pronuncia sobre la Unió Europea. En conseqüència no es pot dir que estem a favor de la UE. Si de cas quan ens hem manifestat  darrerament sobre la UE, ha estat per a criticar-la per l’actuació  envers els diputats republicans catalans escollits i que encara no han accedit per l’empresonament i persecució que pateixen per part de l’Estat espanyol. Ho varem fer en el comunicat: L’Estat espanyol i la Unió Europea cada vegada més lluny dels demòcrates i de la Democràcia i, també per la seua dependència dels grans capitals, en la resolució a favor dels republicans catalans aprovada en l’assemblea RV/PVE de  6 de juliol, on  es deia:
“L’Assemblea, davant de l’actitud de les autoritats de la Unió Europea que fa costat al regim neo-franquista espanyol, fa seues les paraules del republicà català Carles Puigdemont quan des de la localitat de Khel (Alemanya) va dir: «Una Unió europea amb dèficits democràtics no ens interessa. Una Unió europea on les veus plurals dels ciutadans, no nomes no són escoltades, sinó que no tenen els drets garantits, no és la nostra Europa i no ens interessa.» I nosaltres afegim «que sols respon als interessos dels grans capitals»”

Quan en el 2007 varen fundar RV/PVE, la referència a Partit Valencianiste Europeu, va ser per a contrarestar l’impacte que suposava per als valencians -que de normal els hi dóna vertigen d’anar a soles per el món-  d’una reivindicació que per primera vegada es reclamava una República Valenciana sobirana/ independent i que podia ser confosa amb una república aïllada com va ser en el seu moment la República Albanesa d’Enver Hoxha.
A l’anomenar-nos Partit Valencianiste Europeu es volia  indicar exactament allò que diuen els estatuts, ni més ni menys, al respecte:
2. L’assoliment, des de Gibraltar als Urals, de la Confederació Europea de Repúbliques, basada en la llibertat, la igualtat i la fraternitat que impulse actuacions polítiques i econòmiques universals que asseguren la pau i la subsistència a tots els éssers humans.
Els Urals estan a la Federació Russa. Voldríem a una Rússia, o a qualsevol país europeu que defensés la llibertat, la igualtat i la fraternitat, en aquesta Confederació.
La nostra Europa, en el nostre imaginari, és la que apareix en els llibres de geografia.
En el 2007 volíem deixar clar que teníem una vocació Confederal i  no d’una república  aïllada en el Mediterrani i a Europa.
Per als republicans que dins el País Valencià,  ens proposen federacions o confederacions, mirant a ponent o tramuntana, els podríem dir que esta ‘Confedració Europea de Repúbliques’, si esdevé, pot començar per la península Ibèrica o per qualsevol altre indret com l’antiga Corona d’Aragó.
Ja diem: si esdevé.
Tot depèn de les contingències.
No estem tancat a res.

1939

Enric Vila1939

Enric Vila

Espanya ja ha decidit destruir l’autonomia a la vista que no pot controlar-la. És qüestió de temps que el règim de Vichy es mostri als ulls dels catalans amb tota la seva cruesa grotesca i pueril. El terrorisme és la darrera bala de Madrid per mirar d’estabilitzar l’Estat en les properes eleccions, però tampoc no crec que la jugada surti bé perquè Catalunya no és el País Basc, ni som al 1978.

Com ja vaig vaticinar fa més d’un any quan Quim Torra va ésser investit, el president aviat es veurà obligat a dir que ha fet el que ha pogut per defensar la llibertat de Catalunya amb algun gest grandiloqüent que salvi el seu honor. Els patriotes seran expulsats de les menjadores que la Transició va crear per tenir-los adormits o s’aniran adaptant als principis del nou movimiento constitucionalista. El terrorisme servirà d’excusa per tot, però no solucionarà res.

És qüestió de temps que Torra tingui el 1939 que tant ha estudiat, en versió de vodevil. Si els partits s’haguessin pres l’autodeterminació seriosament, el discurs sobre les sentències i les detencions seria més senzill de fer. Quan va esclatar el cas Pretòria en plenes consultes populars, o quan Jordi Pujol va confessar les seves merdes, abans del 9-N, ja vaig advertir que el problema important no era la corrupció sinó el conflicte nacional.

Després de la manera com l’Estat ha tractat el dret a l’autodeterminació, votada al Parlament des de 1980 diverses vegades, i contemplada pel PSOE, quan era antifranquista, cap català no es pot sentir segur amb la justícia espanyola. Durant la campanya electoral del 21-D, convocada per Rajoy, ja vaig dir que el règim autonòmic era mort i que tots els intents de ressuscitar-lo anirien enfonsant el prestigi dels partits i dels intel·lectuals que els fan el joc.

Hem caigut més avall del que molts s’imaginaven fa només un parell d’anys i encara som lluny de tocar fons. Els articulistes catalans que depenen de l’Ibex-35 ja escriuen com si visquessin en una dictadura, saquejant els clàssics i explicant el món de cap per avall, quan aconsegueixen fer-se entendre. Els espanyols gasten una flatulència suada i coneguda, que em recorda per què el periodisme en castellà del segle XX és gairebé un desert.

L’aparició d’Íñigo Errejón arriba amb cent anys de retard i no millorarà les coses, fins i tot encara que se’n surti en les eleccions de novembre. L’azañisme, igual que el pujolisme, és una rèmora del passat, un experiment fallit, una fugida d’estudi que ha perdut la capacitat inspiradora d’altres èpoques. Si Mónica Oltra se sent cosmopolita al costat d’Errejón és només perquè la seva família va passar gana i sobre el record de la gana només es pot construir la Xina.

Per constatar la destrucció de la vida autonòmica n’hi ha prou de posar TV3. La televisió pública s’ha convertit en una màquina de fabricar sermons disfressats de discurs científic. Els seus editors ja no en tenen prou de posar una feminista o un pederasta penedit a cada telenotícies. Per dissimular els insults sistemàtics que profereixen contra els enemics tradicionals d’Espanya, també han començat una campanya contra l’alcohol i el tabac.

La televisió autonòmica, que era una font d’inspiració i un referent de modernitat en la Catalunya postfranquista, s’ha convertit en la corretja de transmissió del puritanisme que exigeix qualsevol societat autoritària. El català, orfe d’institucions un altre cop, es pot tornar a abocar a fer diners i a tenir fills. Tot i la profunda crisi que viu el món occidental, mai la repressió havia estat tan dolça, ni el món ens havia ofert tantes alternatives a l’absurditat de deixar-nos consumir en el soterrani de la vida espanyola.

Amunt València FC campió!!!

A guanyat l’equip que té les quatre barres més grans en el seu escut de tots els equips que porten quatre barres en
el seu escut!!!!!!!

Amunt València! Amunt els valencians, d’Oriola a Vinaròs!

‘És això el que ens fa grans’ cançó del grup Tardor
per celebrar el centenari del València CF.

Pare, de qui és l’escut que té un rat penat?
Fill meu: és l’escut de l’equip que ens ha fet volar alt.
Amunt, ben amunt, tan amunt com pots imaginar
des de ja fa cent anys.
Des de ja fa cent anys.

Iaio, ahir em van dir que no podrem guanyar.
Filla: que ningú et diga mai on podràs arribar.
El nostre equip tomba gegants i ens ha fet somiar.
És això el que ens fa grans.
És això el que ens fa grans.

Però mare, per què els millors juguen amb els rivals?
Fill meu: en Mestalla hem vist cavalcar els més grans.
Els millors jugadors són aquells que saben on estan
i es deixen la pell en el camp.
Es deixen la pell en el camp.

Filla, este és el cant que has de recordar,
quan el vent vaja a favor i enmig del temporal:
el nostre equip és el València,
no hi ha res més gran.
Nosaltres som el València,
això mai canviarà.
Nosaltres som el València,
no hi ha res més gran.

Mitjà per la República Valenciana