Un pensament a “Dos articles anti-kumbaians o del realisme schmittià: ‘Elogi de la por’ i ‘A voltes amb l’Islam’ al Levante-EMV”

  1. Educación insta a los colegios a aceptar todas las prendas religiosas
    En el borrador de instrucciones para 2017-2018, la conselleria marca que portar kipá o hiyab, entre otras vestimentas, forma parte de la identidad de los alumnos y no debe impedir su acceso a las aulas
    miriam bouiali | valència 10.07.2017 | 11:57
    Una estudiante accede al instituto después de ser autorizada por la conselleria en 2016. Vídeo: Arturo Iranzo
    Una estudiante accedía al instituto después de ser autorizada por la conselleria en 2016. Foto: M. A. Montesinos
    Una estudiante accedía al instituto después de ser autorizada por la conselleria en 2016. Foto: M. A. Montesinos

    Las consignas de la Conselleria de Educación a los centros educativos de la Comunitat Valenciana son claras: “No se tiene que impedir el acceso a los centros a personas que vistan ropas características o propias por motivo de su identidad religiosa (por ejemplo toca, hiyab, kipá, solideu) y que no supongan ningún problema de identificación o atenten contra la dignidad de las personas”.

    El apunte se incluye en el borrador de las instrucciones de inicio del próximo curso que, previsiblemente esta semana llegará a la Mesa Sectorial para ser debatido con los sindicatos, y que conselleria ya tiene listo. Según el documento, al que ha tenido acceso Levante-EMV, “la vestimenta tiene una evidente función simbólica, tanto en el plano personal como en el social. Por tanto -concluye el redactado- forma parte de la identidad múltiple de las personas, entre ellas la identidad religiosa”. Así, Educación considera la elección de la vestimenta como una “cuestión de libertad” que debe ser respetada.

    De esta manera, el departamento que dirige Vicent Marzà quiere evitar situaciones como la que el pasado mes de septiembre vivió una alumna matriculada en el IES Benlliure de València, a la que la dirección del centro informó que no podía iniciar su grado de Formación Profesional con hiyab. El instituo alegó que la prenda era equiparable a capuchas o gorras, prohibidas en su reglamento interno, ya que cubrían la cabeza.

    Tras varios días y la denuncia de SOS Racismo y la Plataforma ciudadana contra la islamofobia, la conselleria zanjó la polémica con un comunicado en el que afirmaba que se garantizaba “el derecho a la educación de la alumna”, que “podrá asistir con el hiyab al centro y a todas las clases lectivas”.

    A raíz del caso de Takwa Rejeb, Educación anunció que elaboraría una normativa aplicable a todos los centros de la Comunitat Valenciana. Ahora, en el borrador de las instrucciones para el curso 2017-2018, se insta a los colegios e institutos a modificar sus reglamentos internos, que forman parte del proyecto educativo que deben tener, para que conste que los alumnos pueden estudiar con toca, hiyab, kipá o solideu, sin necesidad de que se genere una polémica o debate en cada caso, ya que antes de lo ocurrido en València no había una doctrina u orden clara al respecto, como sí ocurría en otras comunidades autónomas.

    Una situación similar ocurrió también en el mundo del deporte. Como contó este periódico, el verano pasado la Federación de Baloncesto y la Generalitat Valenciana tuvieron que decidir si Anfal Mallik, de 12 años, podía jugar al básquet con hiyab en el CB Marcelina Benifaió. Anfal es otra de las jóvenes musulmanas que ha sentado precedente, ya que finalmente la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas también aseguró que “la prohibición del uso del hiyab vulnera los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas que decidan utilizarlo”. Además, aclaró que una “eventual prohibición en ámbitos de socialización, aprendizaje y empoderamiento, como son el escolar y el deportivo, no solo vulnera los derechos fundamentales sino que contribuye al aislamiento social de las mujeres musulmanas que llevan hiyab”.

    Además de esta cuestión, las instrucciones de Educación para el nuevo curso también incluyen un programa de Educación Sexual, que variará según el nivel educativo, “desde un punto de vista racional, científico y no doctrinal”, enfocado a la prevención de la violencia machista, y que también atiende la diversidad afectivosexual, la intersexualidad y las identidades de género. Todo esto dentro de las “acciones para la consecución de una escuela igualitaria y coeducadora” que pretende que el alumnado “desarrolle plenamente y de manera integral su personalidad y todo el potencial de sus capacidades”.

    El caso público más reciente

    Una joven de 23 años de València denunció la situación. Acompañada por SOS Racismo y la Plataforma ciudadana contra la islamofobia, Takwa Rejeb denunció que el instituto en el que se había matriculado no le permitía estudiar con velo, y no era la primera vez que pasaba en el centro. Por otro lado, la Federación de Baloncesto también tenía dudas acerca de dejar jugar a Anfal Mallik con velo. En ambos casos, de otoño de 2016, la Generalitat optó por respetar la decisión de las jóvenes y permitirles estudiar y jugar al básquet.
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